El origen de esta festividad religiosa se remonta a la década de los 60 y era organizada por una asociación vecinal, que por aquel entonces gestionaba los recursos del pueblo, y uno de sus objetivos principales recaía en incentivar los festejos locales. En aquellos años el lugar de celebración era La Ventosilla, lugar en el que también se realizaba un concursos de bailes por sevillanas con el afán de aumentar el interés e implicación del pueblo.
La distancia entre El Palmar de Troya y La Ventosilla, motivó que se buscara un nuevo escenario. Así, desde hace ya más de 20 años los romeros peregrinan al Pantano Torre del Águila, un enclave natural que brinda espacio y sombra a tan solo cinco kilómetros de la localidad.
La romería comienza desde la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, tras la celebración de la Misa de Romeros, y se traslada en una carreta tirada por bueyes. Una vez que la comitiva ha llegado al Pantano, y está debidamente ordenada, la Virgen se ubica en un lugar preferente y comienza una jornada de comida de hermandad, rezos, cantes… Algunos romeros optan por dormir en sus casas, la mayoría prefiere pasar la noche en el pantano y seguir disfrutando de la noche romera.
Comienza el domingo, y con él tiene lugar otra Misa de Romeros, tras la cual se celebran los concursos al mejor adorno de carreta y al mejor caballista. Sobre las primeras horas de la tarde, da comienzo la vuelta. La entrada en el pueblo es especialmente emotiva, los romeros aguardan a que llegue la comitiva para recibirla, cantando y tirando bengalas.
¡Una tradición marcada por la emoción y la devoción de El Palmar de Troya a su patrona!